A simple vista esta fotografía no llama mucho la atención, pues el polvo y los rastrojos son algo común en las carreteras de Ituango (en este caso la que conduce a la vereda del rio), por lo tanto es normal que se pase por desapercibido lo que hay mas allá, algo que siempre hacemos, porque mientras nuestra vida esté bien la de los demás no importará.
Seguro se preguntarán con todo esto a qué me refiero, si detallan la fotografía podrán ver que entre los arboles se destacan unas hojas de cinc, además de una abertura entre el alambrado, la cual no es otra cosa que la entrada a un mundo totalmente desconocido para nosotros, un lugar tan diferente a la realidad personal de la que tanto nos quejamos. Esas hojas de cinc hacen parte del material de la construcción de una casa, si se puede llamar así, en la que dos hermanos han habitado casi la totalidad de sus vidas, y a la cual sólo han llegado escasas ayudas de la alcaldía en los últimos años, como los servicios de electricidad y agua; gracias a las peticiones de muchos que conocen y que no sólo reflexionan sino que también se comprometen a un cambio en la vida de quienes lo necesitan.
Hace aproximadamente cuatro años mi madre se dio cuenta de la vida que llevaban estas personas y desde entonces ella y otros comerciantes se dieron a la tarea de colaborarles en lo que mas pudieran, desde comida hasta colchones y medicina.
Los dos hermanos cuentan con edad ya avanzada, la menor es una mujer con unos 70 años y que además es ciega, por lo que su hermano, tal vez tres o cuatro años mayor, ha tenido que cuidarla y tratar de trabajar para que ambos sobrevivan. Por lo que sé, ellos instalaron su humilde casa en un terreno que no era propio, constituida por pedazos de cinc y palos de madera, sin gran resistencia a los cambios del clima. Pero aún así se ha mantenido durante mucho tiempo. Esta tampoco poseía electricidad ni agua, en consecuencia el señor tenia que ir donde los vecinos a pedir o comprar agua, para bañarse y cocinar. La construcción es una pieza en la que solo caben dos catres y en la que pasa todo el día la anciana. A causa de su ceguera el trabajo de su hermano es limitado, ya que reparte su tiempo entre cuidarla y laborar.
Antes de que el grupo de comerciantes y amigos se unieran para ayudarlos, palos de arboles cubiertos por cartón eran sus camas. Ahora esto ha sido reemplazado por catres y colchones, también se les regalaron sabanas, cobijas, ropa, implementos de aseo personal, de cocina, etc. Al igual muchas otras personas se han dado cuenta de su existencia y han contribuido con apoyo monetario, mercado. Hoy el terreno donde viven es propio.
Al ver las fotografías se pueden dar cuenta de lo afortunados que somos, aunque decir que estamos mejor que otros suene duro, y no sólo en un sentido económico sino también en salud.
Sensibilizarnos con aquellas personas en condiciones lamentables no es suficiente para cambiarlas, la reflexión exige de actos, que serán favorables para ellos y para nosotros.
Recuerda: “hoy por ti, mañana por mi”












Juemadre, este es el tipo de cosas que lo deja a uno con un taco en la garganta…
Lo bello de la historia es ese ejemplo de solidaridad humana, que es algo completamente hermoso, deja triste la desatención del estado en estos casos, cuando la constitución dic que tenemos derecho a tantas cosas…
Hay que hablar con la administración municipal y departamental, hay que ver qué se puede hacer, ellos deben tomar las medidas para que estas situaciones tan tristes no ocurran.
Excelente post, interesatne título.
Abrazos y éxitos!
Por: blueandtanit el septiembre 17, 2010
a las 7:05 pm
Felicitaciones. Tu post significa muchas cosas: sensibiidad por lo social, una capacidad enorme de transmitir historias y también ejercicio de ciudadanía al visiblizar esta historia.
Tal vez queda de más decirlo, pero tremenda historia. De esas marcadas por la indiferencia de muchos y la solidaridad admirable de unos cuantos que logran volver un poco más amable la vida de estos dos hermanos.
Saludos,
Cati
Por: catirestrepo el octubre 7, 2010
a las 2:44 am
ESTA HISTORIA SE VE REFLEJADA EN LOS ANTIVALORES DE LA SOCIEDAD MODERNA. SI ERES DE LAS PERSONAS Q CUANDO VES UN PERRO EN LA CALLE TE DA LASTIMA Y QUISIERAS LLEVARLO A TU CASA; PERO CUANDO VES A UNA PERSONA NECESITADA VOLTEAS LA CARA Y MUY DENTRO DE TI DICES ” ES UN MENDIGO ES UN DESECHABLE” ENTONCES ESTAS LLENO DE ANTIVALORES ,LLENO DE VANIDAD.
Por: CARLOS YOBANY HURTADO el octubre 31, 2010
a las 3:38 pm
Hola, simplemente pasaba por aquí a la espera de un nuevo post, y a dejarte un saludo!
Por: blueandtanit el febrero 9, 2011
a las 1:58 pm